lunes, 11 de septiembre de 2017

Orfanato de Rinocerontes en Sudáfrica



Las víctimas más vulnerables del azote de caza ilegal en Sudáfrica son los rinocerontes bebés que sobreviven a la muerte a tiros de sus madres. Una reserva natural los protege hasta que puedan volver a la vida silvestre. Una veterinaria mexicana trabaja en el orfanato.





 Muchos probablemente mueren de deshidratación y otros peligros al quedar solos en la naturaleza, pero algunos tienen suerte y terminan en el Orfanato de Rinocerontes, donde varios empleados se vuelven "madres" de los pequeños traumatizados al alimentarlos, acompañándolos en caminatas y consolarlos hasta que puedan regresar a la naturaleza.


 Los críos aprenden a reconocer sus voces, dormir en establos, beber sustitutos de leche, rodar en el lodo y jugar entre ellos y sus cuidadores humanos, que procuran no ser tirados o heridos por estos bebés grandes e inquietos. El orfanato toma medidas extremas para proteger a esos rinocerontes de los cazadores, al estar cerrado para todos menos visitas selectas y sin notificar su ubicación exacta. Los gerentes sólo han dicho que está cerca de un centro turístico tipo safari en la reserva natural Entabeni en la provincia Limpopo, a unas tres horas en auto al norte de Johannesburgo. "Estos rinocerontes estarían muertos si no hubiera un lugar donde enviarlos", dijo a The Associated Press la veterinaria mexicana Gabriela Benavides, que trabaja en el orfanato.


 Benavides habló desde un recinto donde tres rinocerontes -Faith, Lunga y Matthew, todos menores a un año- descansan, trotan y beben agua de contendores. Los rinocerontes se acercaron a las visitas tras una barrera de madera, dejándose tocar y acariciar la piel áspera de sus cabezas. Sudáfrica, hogar de la mayor parte de los rinocerontes del mundo, ha estado bajo fuerte presión de los cazadores furtivos, que han matado a más de 1.200 de los rinocerontes del país en 2014 y que los han matado a una tasa alta este año para cubrir la gran demanda de sus cuernos en partes de Asia.

Hay compradores asiáticos que creen que el cuerno del rinoceronte, molido para volverlo polvo, tiene beneficios medicinales, aunque no hay evidencia científica que lo respalde. El cuerno está hecho de queratina, una proteína que también se encuentra en las uñas de los humanos. El servicio de parques nacionales de Sudáfrica rescató a 16 rinocerontes huérfanos en 2014. Una decena fueron puestos bajo atención especial y cuatro con madres sustitutas en recintos gubernamentales, dijo en mayo la ministra de medio ambiente, Edna Molewa. "El objetivo final es que los huérfanos sean reintegrados a una población que funcione y crezca normalmente", dijo Molewa. Fundado en 2012, el Orfanato de Rinocerontes dice que ha criado y liberado exitosamente a nueve rinocerontes. Por motivos de seguridad, el equipo no dice cuántos rinocerontes están en sus instalaciones. Los residentes internacionales que atienden a los rinocerontes abren la configuración de sus cámaras y teléfonos para desactivar las funciones de geolocalización y no suben fotografías ni videos a las redes sociales, ya que el orfanato tiene miedo de dar a conocer su ubicación, dijo Fortunate Phaka, líder de proyecto del grupo, llamado Youth 4 African Wildlife. "Intentamos que sea lo más secreto posible y al mismo tiempo crear conciencia", dijo Phaka. "Es difícil intentar conseguir dinero para algo que la gente no tiene permiso de ver". Benavides dijo que es gratificante rehabilitar a rinocerontes huérfanos, pero que también es estresante porque "no sabemos qué les pasará cuando finalmente los dejemos ir".

La guerra del rinoceronte: combatiendo la caza furtiva

Los guardas de la reserva privada Savé Valley Conservancy, en Zimbabwe, encontraron este rinoceronte negro macho después de que unos furtivos le dispararan y le cortaran los dos cuernos. Los veterinarios tuvieron que sacrificarlo. En los últimos seis años los furtivos han matado más de mil rinocerontes africanos por sus cuernos, que se pasan de contrabando a Asia para su uso en la medicina tradicional.

Tesoros en forma de cuerno

Autoridades responsables de la protección de la vida salvaje en Sudáfrica almacenan los cuernos de rinocerontes que han fallecido de muerte natural en parques nacionales y provinciales, y también los que fueron cortados por los cazadores furtivos.

La caza furtiva de rinocerontes se redujo un 10% en Sudáfrica durante 2016, en el que 1.054 animales de la especie fueron abatidos de forma ilegal, ha anunciado el Ministerio de Medio Ambiente de dicho país. Si se compara con el dato de 2015, se aprecia un descenso del 10,3%, precisó la ministra Edna Molewa en un comunicado.
Se trata de la segunda bajada consecutiva en el número de rinocerontes abatidos de forma ilegal en un país que alberga el 80% de la población mundial de la especie con al menos 18.000 rinocerontes blancos y cerca de 2.000 negros. Sudáfrica ha sufrido la mayor parte de la caza furtiva en el continente desde 2008.
Las cifras de 2015 señalaron la primera reducción registrada desde 2007, con 40 animales muertos menos que en el ejercicio anterior.
Una vez más, el mayor número de muertes de rinocerontes registradas en 2016 se localizaron en el Parque Nacional Kruger (662 ejemplares), el más grande de Sudáfrica y donde vive la mayor parte de la población nacional de la especie.





Sin embargo, el Kruger experimentó también el mayor descenso respecto al año anterior (casi un 20%), lo que indica que algunos de los furtivos han trasladado su actividad a otras partes de Sudáfrica menos vigiladas, que han sufrido un incremento en el número de muertes.
Según la ministra, la reducción de las cifras de rinocerontes abatidos se debe a los crecientes esfuerzos de los guardas de los parques nacionales, que cuentan con el apoyo de la Policía y el Ejército para combatir a los cazadores y utilizan las últimas tecnologías militares en sus operaciones.
El número de rinocerontes muertos se ha disparado durante la última década. En 2007 solo 13 ejemplares fueron abatidos por los furtivos.
Los expertos aseguran que a pesar del descenso, los niveles siguen siendo alarmantes, ya que desde que comenzó la crisis en 2008, los cazadores furtivos han matado a al menos 6.990 rinocerontes en África.
El nivel de caza ilegal de los últimos años ha amenazado la existencia de la especie, cuyo cuerno se vende sobre todo en los mercados asiáticos, como Vietnam, donde se le atribuyen propiedades curativas y afrodisíacas, por precios superiores a los del oro.